9º Lampreada Rotary Club Vigo

Pues sí, esta fue la 9ª lampreada organizada por el Rotary Club Vigo, aunque si hay que decirlo bien dicho, fue, como siempre, organizada por Pepe Simón, contando con la inestimable labor como transportista y “contador” de Pepe Mañas.

Comenzamos con la reunión a las 13:00 horas, para acceder al autobús que nos había de transportar, a la mayoría, hasta la Casa Grande de la Almuiña, en el municipio de Arbo, capital de la lamprea, a donde llegamos a las 14:00 horas bajo una pertinaz lluvia, tras una, también pertinaz, sequía, pero con el ánimo y el estómago preparados para dar cuenta de unos platos, variados, del feo pero sabroso animal.

Tras tomar posiciones en el muy bien colocado y ambientado comedor, nos juntamos los 43 comensales, comenzando por unos trozos de empanada con trocitos de lamprea, que rápidamente desaparecieron de la mesa, dado su exquisito sabor, que fueron seguidos por unas rodajas de lamprea seca, verde que dicen los nativos, acompañada por su correspondiente ensaladilla rusa; cuando aún no habíamos digerido, ni casi paladeado estos dos primeros ataques, llegó una manera nueva, para casi todos, de comer lamprea, la lamprea con fideos y tirabeques (palabra bonita esta de tirabeques); los tirabeques son una clase de guisantes, de los que también se come la vaina, y que resultó ser un manjar espléndido con grandes muestras de aprobación por todos los comensales, habiendo quien recuncó a pesar de que aún nos esperaba el plato fuerte, la lamprea a la bordalesa, que fue recibida con gran alegría por parte del personal y que tuvieron que hacer un sitio en sus estómagos para atacar esta especialidad del susodicho “bicho” (en realdad es feo de “carallo”, pero igual feo lo es de sabor), en su salsa negra, espesa y acompañada con su correspondiente arroz. Para terminar, unas natillas caramelizadas de las que hubo quien repitió, dado lo buenísimas que estaban.

Todo ello bien regado con vino blanco de As Laxas, como no, aunque también existía la opción del Rioja tinto y como colofón final los “cafeses” y sus correspondientes chupitos de aguardiente y licor café.

Un muy buen y agradable servicio de mesa, hizo que el listón de esta reunión quedara en un muy alto nivel.

Como colofón final, el dueño de la Casa Grande nos permitió acceder a la Casa para poder visitarla y comprobar la gran exposición de relojes antiguos y de todos los detalles de esta bonita casa rural.

Eran las 18:40 horas cuando el jefe, que, a esas alturas, no sabíamos quién era, ordenó la tocata y fuga, siguiendo bajo la pertinaz lluvia, hacia el autobús, y a las 19:50 horas, el viaje tocó a su fin, con gran alegría por parte de todos, ya que TODO salió a la perfección, los comensales, la comida, la reunión y hasta las cuentas cuadraron a la primera.

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